El ordenamiento legal de la dictadura franquista recluye a las mujeres en el ámbito doméstico confiándoles la responsabilidad de “proporcionar hijos a la Patria”.
Ilegalizados los partidos y los sindicatos, las asociaciones vecinales se convierten en escuelas de democracia para las mujeres, dándoles la oportunidad de participar por primera vez en asambleas públicas y de colaborar en la organización de acciones colectivas.
Las mujeres ocupan un espacio preponderante en primera línea de batalla. No en vano, son quienes más sufren las consecuencias de la falta de colegios, de la precariedad de las viviendas… y más tiempo tienen para participar en los actos de protesta.
Conquistado lo básico, adquieren conciencia de la discriminación añadida que la condición de mujer comporta y organizan actividades exclusivamente dirigidas a ellas: clases de educación sexual, de alfabetización, de formación profesional, de empoderamiento... En 1991 nace Mujeres Vecinales, que promueve la aplicación transversal del enfoque de género en la actividad del movimiento vecinal.
En el año 2000, el Foro de Madrid contra la Violencia a las Mujeres, al que pertenece Mujeres Vecinales, convoca una concentración mensual en la Puerta del Sol todos los 25 de mes para exigir la aprobación de una ley que proteja de forma efectiva a las mujeres frente a las agresiones machistas.
La campaña dura la friolera de 4 años. En diciembre de 2004, el Gobierno aprueba la Ley de Protección Integral contra la Violencia de Género, pero las concentraciones continúan todos los 25 de noviembre
En 2006, tras denunciar repetidamente ante la Embajada de México el asesinato de centenares de mujeres en Ciudad Juárez, cruzan el Atlántico con otras organizaciones para acusar la pasividad de las autoridades mexicanas ante la atroz masacre.
En Madrid, entre tanto, la Asociación presta asesoría jurídica y psicológica a las mujeres que lo necesitan e instituye el premio “Vecina de honor”, otorgado a mujeres como Julia García, Patrocinio de las Heras, Inés Sabanés, Mª Antonia Suárez, Tita Caravea, Inmaculada Heredero... por su incansable lucha contra la violencia de género.